El uso de hologramas en la música volvió a quedar en el centro de la escena tras el estreno de “Ecos”, el espectáculo que revive a Soda Stereo con la imagen digital de Gustavo Cerati.
La propuesta, que mezcla archivo, tecnología y puesta en escena, despertó reacciones divididas entre los fans y se ha convertido en tema de debate en la web. Así lo da cuenta la plataforma Trends de Google, que lo muestra como temática en tendencia.
Búsquedas sobre Gustavo Cerati en Google Trends.(Captura)
En medio de ese debate, el cantante de Turf, Joaquín Levinton, lanzó una frase que no pasó desapercibida. Fiel a su estilo, combinó humor y picante al referirse a este tipo de shows.
Durante la alfombra roja del espectáculo, el músico fue consultado sobre el uso de hologramas en la industria. Su primera reacción fue de apertura, incluso entusiasta ante la posibilidad de ver en escena a artistas que ya no están.
Sin embargo, rápidamente cambió el tono y dejó una de las frases más comentadas del fin de semana. “Me encantaría tener uno así cobro sin venir”, dijo entre risas, en lo que muchos interpretaron como una crítica irónica al formato. ¿Realmente lo será, o solo un chiste?
Joaquín Levinton.(Web)
El comentario se viralizó en redes sociales y reavivó una discusión que viene creciendo en la música en vivo. La idea de artistas “presentes” sin estar físicamente genera tanto fascinación como rechazo.
El show “Ecos” propone una experiencia que busca recrear la presencia de Cerati en el escenario, algo que para muchos fans resulta emotivo, pero para otros pierde autenticidad.
Las críticas apuntan principalmente al uso de tecnología para reemplazar la interpretación en vivo, así como al uso de pistas pregrabadas. También aparece la discusión sobre los límites éticos y artísticos de este tipo de propuestas.
Críticas a Soda Stereo Ecos(captura x)
Al mismo tiempo, hay quienes celebran la posibilidad de revivir conciertos históricos o acercarse a artistas que ya no pueden presentarse. En ese punto, el avance tecnológico abre un nuevo capítulo en la industria musical.
La frase de Levinton sintetiza, en clave de humor, una tensión real. Por un lado, el deseo de mantener viva la obra de artistas icónicos. Por otro, la pregunta sobre qué significa realmente un show en vivo.