La Policía Federal de Brasil clausuró seis pasos clandestinos en la frontera seca que conecta a las ciudades de Barracão y Dionísio Cerqueira con Bernardo de Irigoyen, mediante un operativo que incluyó montículos de tierra, excavaciones, zanjas y bloqueos con piedras.
La intervención fue confirmada por el intendente de Bernardo de Irigoyen, Edgardo “Chichín” Aquino, quien explicó que los trabajos se realizaron del lado brasileño y están vinculados a un hecho ocurrido días atrás en ese país.
“Todos estos trabajos tienen que ver con el límite y se llevan adelante más del lado brasileño, a través de la Policía Federal”, señaló el jefe comunal.
Según detalló, el operativo consistió en remover suelo y colocar obstáculos físicos en distintos puntos utilizados para cruces informales. “Hicieron excavaciones, zanjas y montículos de tierra”, explicó.
No obstante, Aquino relativizó la efectividad de este tipo de acciones. “Eso se hace muy a menudo a lo largo del tiempo, pero nunca da resultados”, sostuvo.
Un operativo tras un incidente
De acuerdo con el intendente, la decisión de reforzar los controles se produjo luego de un episodio registrado la semana pasada en Brasil.
“Ellos tuvieron un problema. Hubo un atropellamiento o invasión en la playa de carga de ellos, donde liberaron un camión que estaba secuestrado hace varios días y lo hicieron pasar por uno de sus pasos”, relató.
A partir de ese hecho, las autoridades brasileñas habrían decidido reforzar el control en la zona. “Se apuraron en poner obstáculos y ahora están actuando para resguardar sus fronteras”, indicó.
El operativo fue presentado por las autoridades del vecino país como una medida para frenar el contrabando, el cruce irregular de personas y el robo de vehículos en un sector señalado como corredor informal para el traslado de mercaderías.
Una frontera de tránsito cotidiano
Aquino remarcó que no es la primera vez que se implementan bloqueos físicos en la región y recordó intervenciones similares en distintos puntos de la frontera.
“Siempre se buscó poner obstáculos”, afirmó, y mencionó el caso del Lago Internacional, donde en otras oportunidades se colocaron grandes rocas para impedir el paso.
El jefe comunal también explicó que la extensión de la frontera en la zona supera ampliamente el sector urbano visible. “Se habla de 25 o 30 kilómetros de frontera seca, pero la extensión es de casi 100 kilómetros si se cuentan sectores con pequeños cursos de agua que igualmente son accesibles”, detalló.
En ese contexto, sostuvo que la dinámica cotidiana entre ambas ciudades hace que muchos cruces se realicen de manera informal. Según indicó, gran parte de los habitantes evita el paso formal debido a las demoras en los controles migratorios.
Además, señaló que actualmente el movimiento comercial favorece al lado brasileño. “En este momento el movimiento es Brasil. Más allá del cambio que no nos favorece, los precios hacen que a los argentinos les convenga ir a comprar allá”, afirmó.
El cierre de los seis pasos se produce en medio de reiterados hechos delictivos en la región y de reclamos por robos de vehículos y circulación de mercadería sin control. Sin embargo, Aquino consideró que, por las características geográficas y sociales de la frontera, este tipo de medidas “no da resultados” y el tránsito entre comunidades seguirá siendo parte de la vida cotidiana.