Cuánto debería estar el dólar hoy en Argentina, según el FMI
Un informe del organismo advirtió que el tipo de cambio en Argentina estaría atrasado y dejó una sugerencia indirecta al Gobierno sobre una eventual corrección cambiaria.


El último informe del Fondo Monetario Internacional (FMI) dejó una advertencia que incomoda al Gobierno de Javier Milei y, en especial, al ministro de Economía, Luis Caputo. Aunque el organismo elogió el ajuste fiscal y el rumbo económico oficial, también marcó un punto sensible: considera que el peso argentino está sobrevaluado y que el dólar debería valer más.

La observación aparece en los anexos técnicos del reporte difundido la semana pasada. Allí, el FMI analiza la evolución del tipo de cambio y sostiene que Argentina necesita mejorar su competitividad externa para evitar problemas en caso de un escenario internacional menos favorable.
Según los cálculos del organismo, el peso argentino estaba sobrevaluado un 15,8% hacia fines del año pasado. Y la situación se habría agravado durante el primer cuatrimestre de 2026, debido a que el dólar se mantuvo relativamente estable mientras la inflación acumuló un 12,3%.
El Fondo utiliza un modelo que determina cuál debería ser el nivel del tipo de cambio para sostener el equilibrio externo de la economía. En ese esquema, Argentina debería mostrar un superávit de cuenta corriente equivalente al 0,7% del PBI.

Sin embargo, el año pasado ocurrió lo contrario: el país registró un déficit de 1,1% del PBI, es decir, salieron más dólares de los que ingresaron por comercio y servicios.
A partir de ese desequilibrio, el organismo concluyó que existe un atraso cambiario. Y si se suma el efecto de la inflación en dólares registrada en los últimos meses, la estimación implícita es que el dólar debería ubicarse por encima de los $1.740.
Ese valor coincide casi exactamente con el techo de la banda de flotación cambiaria establecida por el Gobierno.
Aunque el Fondo evitó pedir explícitamente una devaluación, el mensaje quedó claro entre líneas. En el documento, el staff técnico recomendó “dejar que el tipo de cambio actúe como un colchón para absorber un shock externo”.
Además, sugirió aprovechar el buen momento de las exportaciones energéticas para acelerar la acumulación de reservas y reducir el riesgo país.

El FMI también planteó que el tipo de cambio real debería converger gradualmente hacia “niveles consistentes con los fundamentos de mediano plazo”, aunque reconoció la necesidad de avanzar con cautela mientras continúe el desarme del cepo y las restricciones cambiarias.
Desde el Gobierno rechazan por completo esa visión. Luis Caputo sostiene que no existe atraso cambiario y argumenta que los datos actuales muestran lo contrario.
El ministro destaca que Argentina atraviesa un récord de exportaciones, mientras el Banco Central sigue comprando reservas y las tasas de interés continúan bajando.
Según la mirada oficial, si el dólar cae junto con las tasas es porque aumentó la demanda de pesos y mejoró la confianza en la moneda local.
Caputo incluso había reaccionado con dureza hace dos meses durante una exposición en la Bolsa de Comercio de Rosario, cuando calificó de “patéticos” a los economistas que reclaman una devaluación y lanzó una frase que generó fuerte polémica.
El debate sobre el atraso cambiario reapareció con fuerza en las últimas semanas por el impacto que tiene sobre la industria local. Sectores fabriles vienen alertando sobre las dificultades para competir con productos importados, especialmente provenientes de Asia. Empresarios industriales también advierten por pérdida de mercado, caída de actividad y despidos.
Sin embargo, el equipo económico insiste en que una devaluación podría generar un nuevo salto inflacionario, como ocurrió durante la crisis cambiaria de 2023, cuando el aumento del dólar terminó trasladándose rápidamente a los precios.