Se probó en Boca, casi deja el fútbol a los 18 años y hoy es una figura del fútbol argentino
Marcelino Moreno es una de las estrellas del conjunto granate que viene de consagrarse en Brasil con la Recopa Sudamericana. Su paso por diferentes categorías y la vuelta al club de sus amores.
Marcelino Moreno superó pruebas y adversidades antes de consagrarse campeón internacional con Lanús.
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El fútbol está lleno de historias de superación y de atravesar pasos difíciles. Algo así le tocó vivir a Marcelino Moreno, una de las figuras de Lanús que viene de quedarse con la Recopa Sudamericana tras vencer a Flamengo en Brasil.
Moreno, nacido en Palmira, Mendoza, transitó una carrera marcada por obstáculos y decisiones complejas. Tras debutar en la liga local a los 14 años, fue probado en Boca Juniors, pero una reestructuración en las divisiones juveniles le impidió quedarse. Poco después, la nostalgia y la distancia familiar casi lo alejan definitivamente del fútbol: a los 18 años, tras una pretemporada con la Primera de Lanús, pensó en abandonar. El regreso a su casa en Mendoza fue un punto de inflexión, pero el apoyo de su familia y su retorno al club lo llevaron a reinventarse.
Un camino con idas y vueltas hasta el gran salto
Moreno llegó a Lanús en 2013 tras una prueba y, pese a ascender rápidamente en el club, debió adaptarse a posiciones y sistemas que no favorecían su juego creativo. La falta de minutos lo llevó a préstamo a Talleres de Córdoba en el Federal A, donde no logró debutar, pero consolidó su madurez personal y conoció a su futura esposa. De vuelta en Lanús, se destacó en la Copa Libertadores Sub 20 y, bajo el mando de Jorge Almirón, participó en títulos como la Copa del Bicentenario y la Supercopa Argentina.
El enganche mendocino regresó al club en 2024, se adueñó de la 10 y es referente del equipo.
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Su explosión como futbolista llegó después de superar una larga racha sin goles, cortada finalmente en 2021, tras 81 partidos. La confianza renovada lo llevó a ser transferido al Atlanta United de la MLS por siete millones de dólares, donde fue dirigido por Gabriel Heinze. En Estados Unidos y luego en Brasil, Moreno siguió sumando experiencia, pero siempre mantuvo la esencia y los valores que adquirió en su formación.
El regreso a Lanús y el mejor momento de su carrera
En 2024, Moreno volvió a Lanús, el club de sus amores, y se adueñó de la camiseta número 10. Bajo la conducción de Ricardo Zielinski, pidió jugar en su posición natural de enganche y rápidamente se consolidó como el referente ofensivo del equipo. Su influencia fue decisiva en las obtenciones recientes en el Maracaná y Paraguay, dos hitos que reforzaron su condición de ídolo granate.
Moreno destaca la importancia de la familia, la fe y la conexión con el club en su plenitud actual. El entorno de Lanús, el cariño de los hinchas y la posibilidad de compartir el día a día con sus hijos y su esposa son, para él, tan valiosos como los logros deportivos. Con contrato vigente hasta 2027, y sin planes de cambiar de rumbo, se posiciona como inspiración para las nuevas generaciones de futbolistas que buscan abrirse camino en el fútbol argentino.