Vendió empanadas, fue traductor de Bielsa y es nuevo entrenador de Instituto: la historia de Diego Flores
El profesional de 45 años pasó frío, lluvias y momentos de revelación en Irlanda, Francia e Inglaterra. Ahora, vive un sueño al regresar a su tierra natal para dirigir a la Gloria.
Diego Flores, nuevo entrenador de Instituto.(Instituto.)
El cordobés de 45 años, Diego Flores asumió el desafío de conducir a Instituto. Su travesía para llegar a Alta Córdoba incluyó escalas que parecen sacadas de una película de ficción: desde los baldíos de barrio San Carlos hasta los estadios de la Premier League, pasando por la venta ambulante en las frías calles de Irlanda.
En el fútbol, como en la vida, nada sucede por casualidad. Como decía Platón, las cosas tienen un plan secreto aunque a veces no lo entendamos. Esta premisa parece escrita a medida para el elegido por el equipo de Juan Manuel Cavagliatto.
Diego Flores, nuevo entrenador de Instituto.(Instituto.)
Diego nació y creció en el barrio Maipú, donde la pelota rodaba sin descanso sobre el asfalto o la tierra. Formado en las inferiores de Belgrano y el Club Atlético Avellaneda, se ganó un nombre en la liga local jugando para Las Flores y San Lorenzo.
Sin embargo, a los 24 años, mientras trabajaba como profesor de educación física en escuelas primarias, tuvo una epifanía. Se percató de que su verdadera vocación era ser entrenador.
A sus 30 años se retiró como futbolista amateur y, con una determinación inquebrantable, decidió que para triunfar debía diferenciarse. Mientras otros descansaban, él estudiaba francés e inglés, preparándose para un destino que aún no conocía.
La resiliencia de Diego Flores en Dublin: empanadas y hostels
En 2013, tras la pérdida de su padre y renunciar a su estabilidad como docente, Flores dio un salto al vacío y se fue a Irlanda con lo justo. En Dublín, la realidad fue dura ya que vivió en hostels y trabajó en South American Shop, vendiendo empanadas, para costear sus estudios de inglés y sus viajes para ver entrenamientos,
Diego Flores con el equipo Sub 18 de Kingswood Park, en Dublin, Irlanda, 2014.(Gentileza.)
Estudiaba cinco horas por la mañana y trabajaba otras para luego viajar 40 minutos en tren para entrenar a chicos de la sub-18 en un parque público. En esa época, visitó al Southampton de Mauricio Pochettino y terminó caminando tres horas bajo la lluvia por la ruta porque ya no había colectivos, pero con la felicidad de haber visto de cerca la élite del fútbol.
El encuentro con el "Loco" Bielsa y el inicio del "Traductor"
La oportunidad conMarcelo Bielsa no cayó del cielo; Diego la empujó. Estando en Marsella, envió a un amigo a Rosario para que contactara a alguien cercano al "Loco" con una simple nota que decía que era técnico y hablaba francés e inglés.
Lille, una de sus experiencias en Europa.(Gentileza.)
Su perseverancia dio frutos y terminó integrando el cuerpo técnico de Bielsa en el Olympique de Marsella, el Lille y, finalmente, el Leeds United. Aunque su rol era de analista táctico y asistente, en 2019 la salida del traductor oficial de Bielsa lo obligó a dar un paso al frente ante los micrófonos.
Diego Flores con Marcelo Bielsa.(Gentileza.)
Así nació el apodo de "El Traductor", una etiqueta que esconde a un estratega que absorbía aprendizajes díariamente. A su lado, uno de los mejores del mundo.
El bielsismo llega a Alta Córdoba
Tuvo experiencias en Godoy Cruz, Gimnasia y Esgrima de La Plata, San Martín de Tucumán e Israel, donde demostró su capacidad para transformar equipos golpeados en máquinas ofensivas. Ahora, Flores regresa a su tierra para dirigir a la Gloria.
Diego Flores.(Instituto.)
Su estilo es similar al de Bielsa: intensidad, presión alta y una obsesión por recuperar rápido la pelota. "Creo mucho en lo defensivo y lo ofensivo... me gusta dañar al rival", sostuvo, quien busca imprimir en Instituto ese "fútbol total" que aprendió en Europa pero con la garra del futbolista argentino.
El entrenador confesó en su presentación que vive "un sueño", pero sabe la urgencia que le espera. Por ello, quiere quedarse con los tres puntos en el partido de este domingo 15 de febrero con Central Córdoba.
"Estamos todos preocupados pero ocupados por el momento que vive Instituto. Encontré a un futbolista que sabe donde está, que no ignora lo que esta pasando. Necesitamos una victoria. Y darlo todo para sacarlo adelante”, expresó. Su llegada a Instituto no es solo una contratación técnica.
Este es el regreso de un hijo de la provincia que demostró que, con progreso, estudio y una resiliencia a prueba de todo, se puede pasar de vender empanadas en Dublín a dar instrucciones en el Monumental de Alta Córdoba. El tiempo dirá si este nuevo capítulo será de gloria, pero la historia de vida de Flores ya es, por sí sola, un triunfo del esfuerzo cordobés.