La mató, puso el cuerpo en una camioneta y se sentó a tomar whisky: perpetua para un femicida de Córdoba
Se revelaron los fundamentos de la condena. Los detalles.


La Justicia de Córdoba dio a conocer recientemente los fundamentos de la sentencia que condenó a Adrián Pérez Tica a prisión perpetua por el asesinato de Roxana Rotchen, ocurrido el 15 de abril de 2025 en la localidad cordobesa de Los Reartes, en el valle de Calamuchita.

Según detalla el fallo, el crimen fue la culminación de un proceso prolongado de violencia de género, marcado por el control, el aislamiento y el sometimiento psicológico ejercido por el agresor sobre la víctima.
Los magistrados concluyeron que no se trató de un episodio aislado, sino del desenlace de una relación atravesada por una fuerte asimetría de poder.
De acuerdo con la reconstrucción judicial, la relación entre Pérez Tica y Rotchen comenzó entre 2017 y 2018 en la provincia de Santa Fe, antes de que ambos se trasladaran a Córdoba. Durante la convivencia, el condenado ejerció diversas formas de violencia destinadas a aislar a la víctima de su entorno familiar y afectivo.
El tribunal señaló que el hombre utilizaba humillaciones, celos constantes e intimidaciones como mecanismos de control. Estas conductas fueron confirmadas a partir de testimonios incorporados a la causa.

Entre los episodios destacados por los jueces aparece un hecho considerado particularmente intimidante: Pérez Tica limpió un arma de fuego frente a la víctima con una actitud amenazante, lo que fue interpretado como una forma de reforzar el temor y el dominio dentro de la relación.
El crimen ocurrió el 15 de abril de 2025 en la vivienda que compartían en Los Reartes. Según la investigación, tras una discusión el agresor disparó contra Roxana Rotchen con una escopeta, provocándole la muerte en el lugar.
Uno de los aspectos que más impactó durante el proceso judicial fue la conducta del acusado inmediatamente después del ataque. De acuerdo con la causa, el hombre colocó el cuerpo de la víctima en la caja de su camioneta y luego se sentó en la galería de la casa a beber whisky.
Durante ese lapso, además, se comunicó con los hijos de Rotchen, quienes vivían en Rosario, y les confesó el crimen con una frase que quedó registrada en el expediente.
La sentencia se resolvió mediante un juicio abreviado, donde Pérez Tica fue declarado culpable de homicidio agravado por el vínculo y por mediar violencia de género, figura que en el Código Penal argentino contempla la pena de prisión perpetua.

En los fundamentos difundidos por el Poder Judicial, los magistrados remarcaron que existía una relación profundamente desigual, en la que el agresor fue reduciendo progresivamente la autonomía de la víctima.
El fallo también subraya que el aislamiento respecto de familiares y amigos fue una estrategia de control sostenida en el tiempo, que precedió al femicidio.