Quién era Luis Azabal, el policía de Córdoba que murió cuando el dueño de una casa lo confundió con un ladrón
Su muerte, en medio de un confuso episodio durante un robo en Villa Belgrano, ha generado gran conmoción.


La muerte del suboficial principal Luis Azabal, ocurrida durante un confuso episodio en un domicilio de Villa Belgrano, en la ciudad de Córdoba, provocó una fuerte conmoción tanto en la fuerza policial como en su entorno cercano. El agente, de 56 años, fue baleado cuando acudió a una vivienda tras el aviso de un robo y, según las primeras hipótesis, el dueño de la casa lo habría confundido con uno de los delincuentes.

El hecho ocurrió en una propiedad ubicada sobre calle Neper al 5900, en la zona norte de la capital cordobesa. De acuerdo con la reconstrucción inicial, una familia había sido víctima de un violento asalto y los vecinos alertaron a la Policía. Cuando Azabal ingresó al domicilio, el propietario disparó creyendo que se trataba de uno de los ladrones, quienes ya habían escapado al advertir la presencia policial.
Por el caso, el dueño de la vivienda quedó detenido e imputado por homicidio agravado por el uso de arma de fuego, mientras avanza la investigación para esclarecer con precisión cómo se produjo la tragedia.
Azabal tenía 23 años de trayectoria en la Policía de Córdoba y actualmente se desempeñaba como suboficial principal. Además de su trabajo operativo, era profesor en la Escuela de Suboficiales, donde dictaba la cátedra de Defensa Personal Policial.

Su muerte generó numerosos mensajes de despedida en redes sociales, donde colegas, alumnos y amigos lo recordaron como un profesional comprometido con la formación de nuevos policías.
Oriundo de Río Ceballos, Azabal estaba casado y era padre de dos hijas adultas, una de las cuales vive en el exterior. Entre sus conocidos era llamado cariñosamente “Bicho” y tenía una vida muy activa vinculada al deporte.
Era un apasionado del running y el ciclismo, disciplinas que practicaba con frecuencia y con las que participaba en distintas maratones. Con el tiempo también se había involucrado en taekwondo y boxeo, actividades que entrenaba en el Club Atlético y Social de Río Ceballos.
En esa institución no solo practicaba deporte: también colaboraba con tareas del club y acompañaba a niños, adolescentes y adultos que participaban en competencias, algo que muchos de sus allegados destacaron al despedirlo.
Aunque su vínculo con el deporte comenzó relativamente tarde, en pocos años logró integrarse activamente a distintas disciplinas y convertirse en un referente para quienes entrenaban junto a él.
Tras conocerse la noticia, las redes sociales se llenaron de mensajes de dolor y despedida para Azabal. Amigos, compañeros de la fuerza y vecinos de Río Ceballos lo recordaron como una persona solidaria, activa y siempre dispuesta a ayudar.