“No hacemos ninguna autocrítica”: la fuerte defensa del fiscal en el caso Agostina Vega
Raúl Garzón defendió el accionar de la Justicia y aseguró que no existen errores sobre los tiempos de la investigación.


En una conferencia de prensa cargada de tensión tras el hallazgo del cuerpo de Agostina Vega, el fiscal a cargo de la investigación fue contundente al responder los cuestionamientos sobre el desempeño policial y judicial durante los primeros días de búsqueda. Consultado sobre posibles errores o alguna autocrítica en el procedimiento, Raúl Garzón respondió sin rodeos: “Absolutamente ninguna”.

La declaración llega en un contexto de fuerte malestar social en Córdoba, donde familiares y allegados de la adolescente habían cuestionado públicamente la rapidez con la que actuaron las autoridades. Sin embargo, el funcionario sostuvo que las medidas adoptadas respondieron a las características concretas de la denuncia presentada desde el inicio.
Según explicó el fiscal, la investigación comenzó como una búsqueda de paradero y no como un caso de sustracción o secuestro. Por ese motivo, los primeros procedimientos estuvieron orientados a verificar los lugares que frecuentaba la adolescente, sus amistades y los entornos más cercanos.
“Una denuncia inicialmente de desaparición está más orientada a que va con alguna persona o amiguito o amigo de su confianza”, explicó el funcionario al justificar por qué no se realizaron allanamientos inmediatos durante las primeras horas de la investigación.
Además, destacó que se activaron los protocolos habituales para este tipo de situaciones y remarcó que el avance logrado durante las primeras 48 horas fue producto de tareas técnicas que calificó como acertadas.
Uno de los aspectos más estremecedores revelados por el fiscal fue el comportamiento que habría tenido el único detenido después del crimen, Claudio Barrelier.

De acuerdo con la reconstrucción oficial, el sospechoso salió varias veces de su vivienda tras los hechos y, en una de esas ocasiones, mantuvo un encuentro cara a cara con el padre de Agostina, quien por entonces buscaba desesperadamente a su hija.
Para el funcionario, ese episodio refleja la personalidad del acusado, quien habría sido capaz de dialogar con el padre de la víctima mientras la adolescente ya se encontraba sin vida. Según los datos científicos incorporados a la causa, la muerte se habría producido durante las primeras horas posteriores a la desaparición.
El hallazgo en un descampado de la zona de Ferreyra fue el resultado de un minucioso trabajo de reconstrucción de recorridos. La fiscalía analizó numerosas cámaras de seguridad y cruzó esa información con datos de geolocalización obtenidos de teléfonos celulares.
Respecto de la vivienda donde se sospecha que ocurrió el crimen, el fiscal explicó que tenía una distribución particular que podría explicar por qué otros integrantes de la familia no advirtieron lo sucedido. Según detalló, el acusado utilizaba un sector de la casa que permitía mantener encuentros privados sin ser visto ni escuchado por el resto de los ocupantes.
Tras el hallazgo del cuerpo, el expediente fue recalificado como homicidio y se espera que el detenido vuelva a ser indagado en función de la nueva acusación. Además, la fiscalía analiza si existió un aprovechamiento de la situación de vulnerabilidad de la víctima bajo una posible figura vinculada a violencia de género.

Por otra parte, también se encuentra bajo análisis un antecedente penal previo que pesaba sobre el acusado y que fue considerado dentro de la investigación actual. Mientras avanzan las pericias sobre los numerosos teléfonos secuestrados, la Justicia no descarta nuevas imputaciones en una causa que sigue abierta y que continúa conmocionando a Córdoba.