María Soledad Joost Newbery es una profesional cordobesa cuya trayectoria internacional combina la sommelería especializada, la interpretación de idiomas y la gestión gastronómica de alto nivel en Alemania. Su historia tiene el detalle de la "afantasía", una condición neurológica que le impide visualizar imágenes de manera voluntaria.

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Esta particularidad, lejos de ser una limitación para ella, potenció sus sentidos del gusto y el olfato, permitiéndole desarrollar una carrera única en el mundo de los sabores y aromas. En diálogo con Vía Córdoba, Joost Newbery describió su realidad de manera directa: "Como hay sordos, hay mudos, yo soy afantasiosa", comparando su diagnóstico médico con otras faltas de sentidos.

El diagnóstico de afantasia como ventaja
La protagonista descubrió de pequeña que su mundo interno funcionaba distinto al notar que no podía proyectar imágenes. "Se determinó que yo no tengo la capacidad de crear imágenes en la cabeza", explicó sobre la forma en que percibe su entorno.

A raíz de esto, junto con años de estudio, desarrolló una capacidad extraordinaria para identificar componentes químicos en los líquidos solo a través del paladar. Durante análisis en fuentes naturales, detectó con precisión niveles de magnesio y calcio antes de leer los resultados técnicos.
"Para mí ese es el mundo. Me quedé así de que vos no sentís o no lo saboreas", señaló sobre su percepción aumentada de los sabores. Esta sensibilidad extrema la llevó a especializarse en productos críticos como el agua mineral.
Una de las pocas sommeliers de agua en el mundo
Aunque inició su formación con el vino, Joost Newbery también se enfocó en el agua mineral. Este último interés nació a los 10 años con una experiencia en República Dominicana. "Me impactó negativamente que el agua potable hay que comprarla. Me dije que cuando fuera grande iba a hacer algo con el agua", recordó.

Actualmente, es miembro de la Asociación Internacional de Sommelier de Aguas Minerales, una organización que cuenta con apenas 253 integrantes a nivel mundial. Además, integra la Cámara de Aguas Argentinas, enfocándose en el análisis de minerales y sus maridajes.
"Sommelier de vinos hay un montón; en cambio, de agua, nadie", afirmó la especialista, quien además posee certificaciones en yerba mate, té y zumos (jugos) naturales. Esta formación técnica la llevó a inaugurar en 2019 su propio restaurante en Bonn, la antigua capital alemana.

En rasgos generales y para facilitar la comprensión para el público, explicó que su labor para catar agua tiene cinco rubros:
- Hotelería y gastronomía.
- Negocios especializados en bebidas.
- Plantas embotelladoras o empresas purificadoras de agua.
- Desarrollo de eventos y degustaciones.
- Turismo de aguas minerales y balnearios.
Además, enumeró las tres categorías de agua:
- Agua para consumo humano: entre un 8 y 10% de la total en Argentina.
- Agua para agricultura: un 70%.
- Agua para la industria: 20%.
Entre la diplomacia y la huerta propia
En su restaurante, aplicó una filosofía de trazabilidad absoluta y "kilómetro cero", cosechando productos de su propia huerta minutos antes de servirlos. "Cada producto era una princesa. Sabíamos a las 4 de la tarde qué íbamos a hacer a la noche porque recién ahí cosechábamos", describió.

Más allá de los sabores, María Soledad también es intérprete oficial para el gobierno alemán, atendiendo a huéspedes de alto rango. Recientemente, destacó su asistencia al presidente de Finlandia y su esposa durante una visita oficial a la región.
Pese a la distancia y vivir en Alemania desde 1993, su vínculo con Córdoba y Argentina sigue vigente. Ella ama la gastronomía y visita establecimientos locales para intercambiar experiencias sobre hospitalidad. En estos encuentros, resalta la importancia de la calidad del producto y el análisis sensorial profundo.
Vida analógica y desconexión digital
Fiel a su búsqueda de autenticidad, mantiene hábitos que hoy resultan disruptivos. Por ejemplo, no usa WhatsApp para priorizar su tiempo personal. "Llegué a un punto de mi vida en que no quiero dedicarle mi tiempo a todo el mundo", confesó sobre su decisión de filtrar sus comunicaciones.

Cada mañana empieza con una lectura del diario, en formato papel, junto a su marido, con quien tuvo cuatro hijos. El hábito es una tradición innegociable antes de comenzar sus tareas. Para ella, la lectura física es esencial para mantenerse actualizada localmente.

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"Mi mundo siempre fueron los sabores y los aromas", concluyó Joost Newbery, quien demuestra cómo una diferencia puede ser el motor de una carrera de impacto global. Su trayectoria redefine los límites de la percepción y el éxito profesional en la gastronomía y élite europea.
