Córdoba tiene uno de los santuarios de monos más grandes del mundo
Ubicado en La Cumbre, este centro de rehabilitación es el único en su tipo en Argentina y se consolida como un referente a nivel internacional.


A poco más de una hora de la ciudad de Córdoba, en el departamento Punilla, funciona un espacio dedicado a la recuperación de fauna silvestre que ganó reconocimiento internacional. Se trata de Proyecto Carayá, una ONG con más de 30 años de trayectoria que gestiona el primer y único santuario de primates del país, albergando actualmente a más de 200 ejemplares.

El complejo se fundó con el objetivo de rescatar y rehabilitar animales silvestres que fueron víctimas de redes de tráfico ilegal, zoológicos clandestinos o situaciones de mascotismo. La mayoría de los ejemplares que llegan al predio han sufrido maltratos en laboratorios o explotación en centros de exhibición no autorizados.

Aunque el santuario también asiste a otras especies, como pumas y perros, su foco principal es el Alouatta caraya, conocido popularmente como mono carayá o aullador. Estos primates, que habitan naturalmente en el noreste argentino, en provincias como Chaco, Corrientes y Misiones, se destacan por su inteligencia, su capacidad de memoria y la ejecución de hasta 30 sonidos distintos para comunicarse entre sí.
El trabajo de los especialistas en el santuario comienza con la recepción de individuos que suelen llegar en condiciones alarmantes tras vivir situaciones traumáticas. El proceso de rehabilitación no es inmediato; la intención principal es que los primates recuperen sus hábitos sociales y comportamientos naturales, los cuales se ven alterados por el contacto humano forzado.

Una vez que logran adaptarse al medio y se integran a un grupo social consolidado, son liberados dentro de las hectáreas del santuario para que vivan en libertad. Actualmente, más de 10 grupos de primates residen de forma permanente en estos sectores bajo un esquema de conservación ex-situ. Si bien el fin último es devolverlos a su hábitat natural, los expertos aclaran que esto solo es posible con aquellos animales completamente rehabilitados, algo que no sucede en todos los casos debido a las secuelas del cautiverio.
El santuario se encuentra a 11 kilómetros de La Cumbre, a unos 1.325 metros de altura sobre el nivel del mar. Las visitas son exclusivamente guiadas por personal especializado, tienen una duración aproximada de una hora y media y se realizan a pie.

Para garantizar el bienestar de los animales, el centro aplica normas estrictas: está prohibido tocar o alimentar a los monos, así como ingresar con mascotas o consumir alimentos durante el recorrido. En cuanto a la logística, debido a la falta de señal telefónica en la zona de montaña, se recomienda asistir con dinero en efectivo o transferencia, ya que los medios de pago electrónicos suelen presentar fallas.
Tarifas y horarios actualizados:


Es importante destacar que, en caso de lluvia, el santuario cierra sus puertas por razones de seguridad y operatividad. Se recomienda consultar el estado del tiempo y las actualizaciones en los canales oficiales de la organización antes de iniciar el ascenso por el camino de montaña.