Caso Agostina Vega: las pruebas por las que los investigadores ya la buscaban muerta
El hallazgo de los restos en un descampado de Córdoba puso fin a una búsqueda que, para la Justicia, ya no tenía esperanzas de un final feliz.


El desenlace del caso de Agostina Vega no fue una sorpresa para los investigadores. Desde hacía varios días, la única hipótesis que manejaba la fiscalía era el hallazgo de la joven sin vida, según pudo recabar La Voz.

Las pruebas acumuladas, que incluyeron cámaras de seguridad, entrecruzamientos de antenas telefónicas y contradicciones del propio acusado, Claudio Barrelier, señalaban un final trágico en un sector muy definido de la ciudad de Córdoba.
El cuerpo de Agostina fue localizado en un predio de unas 240 hectáreas colindante con el barrio Ampliación Ferreyra. Los investigadores tenían la certeza de que los restos estaban allí y por eso el operativo no fue una búsqueda de rescate, sino una localización de evidencias
En el sector trabajaron perros rastreadores, expertos del Duar, drones y efectivos a caballo en un terreno hostil de altos pastizales y lagunas.
Fue un perro rastreador el que finalmente señaló el punto exacto: un pozo de escasa profundidad cercano a una acequia, donde los restos habían sido enterrados y tapados con tierra. En el mismo lugar se encontró un elemento cortante que habría sido utilizado en el hecho.
La investigación cambió de rumbo cuando el fiscal Raúl Garzón dejó de centrarse en el "auto rojo" mencionado inicialmente para enfocarse en un Ford Ka negro.
Un domo policial captó al auto de Barrelier ingresando a la zona de Ampliación Ferreyra el lunes 25 de mayo a las 11.45, permaneciendo allí durante media hora.

Este movimiento fue clave, ya que cámaras de seguridad de su propio domicilio en barrio Cofico lo habían registrado poco antes cargando un tacho de 20 litros y varias bolsas negras de consorcio en el vehículo.
Barrelier conocía bien la zona del hallazgo porque solía jugar al fútbol y tenía amistades en ese sector del sur de la ciudad, ubicado a 17 kilómetros de su casa.
Agostina fue vista entrando a la casa de Barrelier en calle Del Campillo al 800 la noche del sábado 23 de mayo, pero nunca se la vio salir por sus propios medios. La señal de su teléfono se perdió tres horas después de su ingreso.
Aunque en la vivienda también residían la esposa e hija del acusado, la arquitectura del lugar contaba con subdivisiones que habrían permitido que el crimen ocurriera sin que las mujeres lo advirtieran.

Sin embargo, los peritajes con luminol realizados por Policía Judicial dieron positivo en varias áreas, incluyendo elementos cortantes, confirmando que la vivienda fue el escenario de la pesadilla.
Tras el hallazgo, el fiscal Garzón agravó la acusación contra Claudio Barrelier por homicidio calificado. La investigación ahora busca determinar si el crimen ocurrió en un contexto de violencia de género o para ocultar un delito contra la integridad sexual (criminis causa), lo que podría asegurar una condena a prisión perpetua.
Barrelier, quien cambió su declaración varias veces ante las pruebas presentadas, ya no cuenta con defensa privada tras la renuncia de su abogado.