La historia de Leroma no comenzó en un laboratorio de sabores, sino en los campos de juego de las categorías de ascenso de Italia. Allí, dos hermanos cordobeses, formados en las inferiores de Belgrano, descubrieron que su verdadera pasión no estaba en el fútbol profesional, sino en la tradición que su padre les había transmitido desde niños: el arte de hacer helado. En una nueva edición de Made in Córdoba, un repaso por la historia de la popular heladería.

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La historia de Leroma: un sueño gestado en plena pandemia
En abril de 2020, mientras el mundo se detenía, los hermanos, Nicolás y Matías Castro, regresaron de Europa con una idea clara: Córdoba necesitaba un helado que estuviera a la altura de las mejores heladerías italianas. "En Italia, hasta en el pueblo más chico, el helado era mejor que el que probábamos acá", recordaron.

Con los ahorros de sus carreras deportivas y el apoyo de su padre, quien aportó recetas heredadas de un tío que aprendió el oficio de parientes italianos, abrieron su primer local en la calle Gaus en septiembre de 2020. Lo que comenzó como un despacho bajo modalidad para llevar en plena cuarentena, se convirtió rápidamente en un fenómeno gastronómico que hoy suma 10 locales propios y proyecta su llegada a Carlos Paz y Mendoza.

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El secreto de los 32 sabores y la apuesta por el pistacho
A diferencia de las grandes cadenas que ofrecen catálogos interminables, en Leroma mantienen una carta estricta de 32 sabores. Esta decisión no es azarosa; se basa en la rotación constante para garantizar que el producto que llega al cliente sea siempre fresco. "En Italia las heladerías tienen 24 o 16 sabores. Menos cantidad permite una rotación pareja", explicaron.

La calidad es el pilar no negociable. Mientras que los insumos lácteos son de origen nacional por la excelencia de la materia prima argentina, los componentes críticos como las pastas de pistacho y avellana son importados directamente de Italia. De hecho, el pistacho se ha consolidado como el sabor estrella, seguido de cerca por creaciones propias como el dulce de leche Leroma.
Cómo se hacen los helados Leroma
Hace poco más de un año, la empresa inauguró una planta centralizada con capacidad para abastecer hasta 25 locales. En esta fábrica, el proceso combina la técnica de los antiguos maestros heladeros con tecnología de vanguardia. Actualmente, producen cerca de 250 baldes diarios (unos 1.750 kilos), además de 500 paletas y mini paletas.

Un diferencial clave es su compromiso con la sustentabilidad: la planta funciona con una paralería solar que genera la energía necesaria para la producción, reduciendo el impacto ambiental y optimizando costos energéticos.

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Leroma: la clave está en la regla de los 10
Para los emprendedores, el helado es un producto vivo. Por eso, implementaron un sistema de logística donde ningún balde permanece más de 10 días en el punto de venta desde que sale de la fábrica. Si un producto excede ese tiempo, se retira de la venta para asegurar que la textura y el sabor permanezcan intactos.

Con más de 100 empleados y una marca en crecimiento, Leroma apuesta por la producción local para posicionar en Córdoba entre los grandes polos del helado premium.
