Belgrano hizo patria y protagonizó su propia revolución de mayo, para el recuerdo
Otra gesta del esforzado club de Alberdi, con su primer título en Primera. Y frente a River. Una fiesta interminable, como la fe en el Celeste.


Épico. A lo Belgrano. En un mayo tan caro al sentimiento nacional, Belgrano hizo patria y aparecerá en las páginas de historia por largos años. La final en la que se impuso a River en ese Kempes que fue Cabildo abierto, inscribirá sus imágenes en las páginas de la historia del club de Alberdi. Para siempre.


Más allá de la explosión de euforia, y de la marea celeste por el centro de Córdoba y por las calles de Alberdi y de los barrios, hay razones por encima de lo irracional y delirado del festejo por el título del Torneo Apertura, el primero para el "Pirata", y que le abre puertas y puertos para zurcar otros mares, como el de la Copa Libertadores.
¡LA PÁGINA MÁS GLORIA DE BELGRANO: EL PIRATA ES CAMPEÓN DEL FÚTBOL ARGENTINO!
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Hay motivos en los que se basa la explicación del Belgrano campeón. Ante todo, creer en que era posible.Y enfocarse en ser protagonista y candidato de este semestre, para llegar a lo que nunca había conseguido. Es el momento de empezar a recoger los frutos de lo que sembró y cultivo: el deseo de ganar un título, de una vuelta olímpica, de ser más grande.

Belgrano fue conducido hacia su hora más gloriosa por Luis Fabián Artime como presidente, el goleador histórico; por Ricardo Zielinski, el técnico más ganador del club, y por Lucas Zelarayán, quien volvió para ayudar a insertar al "Pirata" en la historia de la máxima categoría del fútbol argentino.

Un plantel con figuras de renombre y experimentados que aparecieron en los momentos cruciales: Lisandro López llegó para solidificar la defensa, que era el talón de Aquiles, y junto a Leonardo Morales, parte de la columna vertebral del equipo. Y acertar en refuerzos como Thiago Cardozo, el arquero que fue de menor a mayor, Adrián Sánchez y el termómetro del mediocampo, y Franco Vázquez, el enganche mágico que volvió a para festejar.

Los que estaban y resurgieron. Lucas Passerini, a punto de ser cedido a otro club y cuestionado, "Uvita" Fernández, peleado con el gol, Santiago Longo, quien había perdido su lugar entre los once, Francisco González Metilli, y el reclamo de que nunca se había consolidado. Todos reaparecieron en escena, y resultaron fundamentales. La parábola perfecta, la del "Uvita", con tres goles en semifinales y final, que valieron un campeonato.
¡¡LOCURA TOTAL: DOBLETE DE UVITA Y 3-2 DE BELGRANO A RIVER!!
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El sentido de pertenencia tan fuerte y arraigado. Del "Chino", el "Mudo", de Emiliano Rigoni, de Longo, y de los pibes que surgieron: Ramiro Hernándes y su categoría (la manera en que ejecutó el penal para ser finalista), de Juan Velázquez, titular en la final, de Agustín Falcón, debutante contra Talleres, de Álvaro Ocampo, entrando en un momento caliente de la final contra River.
EL ABRAZO ENTRE OLAVE Y EL RUSO⭐️🏆🩵 pic.twitter.com/LshrvXCfGt
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Ese sentido de pertencia que mostró el "Cuti" Romero llegando de Inglaterra, aunque debió volverse por exigencia del Tottenham; y que ratificó el Juanca Olave con su aporte de simbolismo en el cuerpo técnico. Los héroes del Belgrano histórico. Los próceres, para el bronce.