La creadora del Rogel abrió su primer local en Buenos Aires: dónde queda y cuánto cuestan los productos estrella de menú
Sesenta años después de inventar la receta en un departamento de Recoleta, Charo Balbiani inauguró su primera tienda al público, con sus clásicas ocho capas intactas.
La creadora del Rogel abrió su primer local en Buenos Aires: dónde queda y cuánto cuestan los productos estrella de menú(Instagram)
La apertura rompe un invicto de seis décadas de perfilbajo de Charo Balbiani e irrumpe en un escenario sumamente competitivo. La nueva tienda se instaló en el Mercado de San Telmo, uno de los puntos turísticos más calientes de la Ciudad de Buenos Aires, un sector caracterizado por una altísima concentración de comercios dedicados a los productos regionales y dulces. Lejos de amedrentarse por la saturación de marcas en las pocas cuadras que rodean la calle Defensa, ROGEL, la firma familiar apostó a la prepotencia de su calidad visual y al peso de su propia historia para capturar la atención de los transeúntes.
El impacto en los pasillos del mercado fue inmediato y dejó en evidencia dos reacciones bien diferenciadas. Por un lado, el turismo internacional se detiene magnetizado por la fisonomía de una torta monumental cuyas capas apiladas con precisión milimétrica resultan un enigma visual. Por el otro, el público local redescubre el postre de sus celebraciones y se sorprende al cruzarse cara a cara con el linaje fundador de este clásico rioplatense, rescatado tras los desafíos comerciales que impuso la pandemia.
Charo Balbiani, la creadora del rogel.(Instagram)
Del living de Recoleta a las tribunas del Hipódromo
El origen de este emblema dulce está ligado a la casualidad y a la adaptación criolla. Todo comenzó cuando un familiar diplomático introdujo en el círculo de Charo Balbiani, la creadora de la fórmula, una versión europea del milhojas que incluía frutas en su interior. La modificación local fue directa: desplazar la fruta y rellenar cada espacio con dulce de leche artesanal, bautizando al invento original como Alfajor norteño.
El local también vende alfajores de rogel.(Instagram)
El nombre definitivo que adoptaría el mercado llegó tiempo después y casi por descarte, cuando adquirieron las herramientas de trabajo y el sello comercial pertenecientes a una repostera llamada Rogelia. A partir de allí, el crecimiento fue exponencial. El postre no tardó en colonizar las cartas de los restaurantes más selectos y las confiterías de nicho, alcanzando una gran popularidad en las tardes hípicas del Hipódromo de Palermo, donde sus versiones individuales se convirtieron en el sello distintivo de la tribuna oficial.
Innovación "al paso" y una carta para el mercado actual
Para sintonizar con el ritmo dinámico y el constante movimiento de San Telmo, la propuesta debió expandirse hacia formatos más versátiles, estructurando su oferta en una serie de productos clave:
La experiencia al paso: El formato por porciónse consolidó como el gran favorito, permitiendo a los visitantes consumir el clásico de ocho capas mientras recorren el predio por un valor de $8.000.
El debut del formato alfajor: Desarrollado exclusivamente para esta inauguración, el Alfajor San Telmo ($6.000) reduce la estructura a cuatro capas y cambia el merengue por una sutil cubierta de fondant, logrando una propuesta armada especialmente para comer con la mano sobre el adoquín.
Versiones para llevar: Las piezas enteras se comercializan a $50.000 tanto en su variante de merengue italiano como de fondant, acompañadas por opciones de mini tortas a $12.000 y potes de rogelitos individuales.
Destilados con ADN pastelero: La gran sorpresa del mostrador fue el lanzamiento de un licor de dulce de leche propio ($26.000), que replica el universo aromático del postre y la textura del merengue en formato de trago para el final del día.
Para la fundadora de la marca, este desembarco comercial representa un viaje de retorno absoluto. Criada en los alrededores de San Telmo, el proyecto no solo funciona como un negocio de expansión federal, que ya planea su llegada a la Zona Norte con un próximo local en San Isidro, sino como un reconocimiento a sesenta años de vigencia en el paladar nacional.
El licor de dulce de leche.(Instagram)
Con los fines de semana registrando picos de venta que triplican la actividad habitual gracias a la afluencia de público extranjero y local, la esquina de Defensa 961 vuelve a demostrar que la identidad gastronómica de la Ciudad encuentra su mejor versión cuando se apoja en sus recetas más auténticas.